No instantes. Una crítica a la fotografía de souverir
El turismo y la fotografía bien representan lo que es la modernidad; pasamos
de un sitio a otro quedándonos poco tiempo, sacando un montón de fotos.
Formato barato de souvenirs turísticos que constituyen el testimonio del
viaje, el botín de la experiencia que se desarrolla alrededor de aquellas
atracciones “que hay que ver”. La falta de encuentro, la abundancia de
imágenes, solamente para decir “he estado allí” (redes sociales), en lugares
que se cargan de anonimato y se convierten en espacio de tránsito.
Si hacemos fotos de un lugar para recordar adonde fuimos, cuando fue…
¿Por qué se intenta plasmar como una simple reproducción? ¿De qué sirve
mostrar un monumento tal cual es? Creo que la gente, en su gran mayoría,
caza ese instante impersonal y lo cuelga como trofeo en el olvido de su
sistema binario.
Pienso que el recuerdo es personal. Entonces, una foto oscura, movida,
desenfocada ¿no sería también un recuerdo? Incluso puede hacernos recordar
más que cualquier otra cosa perfectamente reproducida. La estética del no
instante – exposición larga – sería como el trazo de un pintor donde se ve
parte de su energía, su momento.
Intento mostrar también, desde una estética poética y metafórica, el (mal)
uso que se le da a las ciudades turísticas.
Textos: Elisa Bruttomesso y Jordi Vic















































